martes, 6 de noviembre de 2012

LECTURA Y COMENTARIO DE TEXTO: CÓMO ME ENTERÉ DE QUE ERA HIPOCONDRÍACO

Vamos a leer un fragmento de una novela titulada "Diario de un joven maniático", de Macfarlane y McPherson. En este texto se nos cuenta la obsesión de un niño con su estado de salud, y la no tan extraña dolencia conocida como "hipocondría". Después de leer el texto, al final de este post hay un enlace para realizar el cuestionario con actividades de comprensión. Espero que os guste.

CÓMO ME ENTERÉ DE QUE ERA HIPOCONDRÍACO

Miércoles, 9 de enero.

La profesora de Biología lo empezó todo. Hoy nos dijo lo fantástico y seguro que es nuestro corazón, que late ochenta veces por minuto, o sea, que durante toda una vida puede hacer tres mil millones de bombeos. Calculé que el mío ya habíalatido 80 por 60 por 24 por 365 por 14 igual a 588 672 000 veces. (A mi calculadora le faltó espacio, necesito otra).

Me preocupó lo que mi corazón había trabajado ya y pensé que no duraría mucho. Pregunté a Mrs. Smellie si podría sufrir un ataque al corazón en la carrera de cross de la tarde. Porque ahora hace una año que se murió el abuelo de un ataque al corazón, cuando corría para tomar el autobús. Tenía ochenta años, de acuerdo, pero eso puede ser hereditario.

Mrs. Smellie dijo que no fuera estúpido, que el ejercicio es bueno para el corazón y ayuda a prevenir los ataques cuando somos mayores. Dijo que las probabilidades de que yo muriera de un ataque al corazón, a mi edad, eran menos de una en un millón.

Pero me quedé preocupado, porque Mrs. Smellie dijo que lo que yo tenía en realidad era un ataque de "hipocondria". Eso suena mucho peor. ¿Será mortal? Pregunté cuáles eran los síntomas, pero no me lo aclaró. Sólo me dijo que lo buscara en el diccionario. Lo buscaré si no me muero esta noche.

Jueves, 10 de enero.

Todavía vivo. ¡He llegado al segundo día del diario! Hoy no ha pasado gran cosa, Susie ha estado mareando a mamá para que la deje invitar a Kate a su cumpleaños.

Sábado, 12 de enero.

Eso de la hipocondria no deja de preocuparme. ayer, a la hora del almuerzo, me colé en la biblioteca del instituto, y ya había sacado el diccionario cuando se me acercó "ojos de cristal" Slogs, el empollón, que quería enterarse de qué palabra buscaba. No quise que descubriera que yo tenía una terrible enfermedad... podría ser contagiosa y la gente huiría de mí. Así que busqué otras palabras distintas.

Después me encontré a Sam y fui en bicicleta a ver jugar al fútbol a su equipo. Volví a casa pedaleando a tope para ayudar a mi corazón a funcionar como es debido (calculo que debo rondar ya los 600 millones). Luego reduje la marcha, no fuera a ponerme peor de la hipocondria.

Discusión con mamá por la tele. Perdí, como siempre. La eterna canción: te fatiga la vista, te irrita los ojos, te pone de mal humor, te da dolor de cabeza, te vuelve violento, que no duermo lo suficiente, que sólo veo tonterías.

Sigo preocupado por LA ENFERMEDAD.

Domingo, 13 de enero.

Mamá me obligó a levantarme a las doce. Sigo enfadado con ella por lo de la tele. Mamá y papá no comprenden. Unas veces dicen que necesito dormir mucho y luego, si me levanto tarde, protestan. Vamos, que no se aclaran.

Pregunté a Susie si alguna de sus amigas tenía hipocondria. Me dijo que sí, muchas, y que yo era precisamente un hipocondriaco. Repelente sabihonda. No quise reconocer que no sabía lo que quería decir. De manera que fui a casa de Sam. Su padre es médico y hace investigaciones con animales sobre eso de la "inmunología". Esperaba que él me explicara lo de la "hopocondria", pero no estaba en casa, pues había ido a un congreso.

Lunes, 14 de enero.

UN GRAN DÍA. Llegué al instituto temprano. Asombré a todos, incluso a mí mismo. Whitton, el conserje, estaba abriendo la puerta. Puso cara de asombro al verme a MÍ a aquella hora. Le dije que tenía trabajo en la biblioteca.

Saqué el diccionario con loas manos pegajosas de un sudor frío... HIDROFOBIA, aversión al agua, síntoma característico de la rabia. ¡Socorro, otro de mis males, porque odio bañarme! HIPNOSIS, especie de sueño en el que el individuo actúa únicamente obedeciendo impulsos externos. Empezaba a preguntarme si yo tendría todo lo del diccionario. HIPOCONDRIA, preocupación anormal por la propia salud. ¡Conque eso es todo! Yo no estoy enfermo, sólo soy una persona que se preocupa mucho por la salud.

Es un alivio, aunque he de reconocer que SÍ, que tengo un poco de eso, porque ahora, al recordarlo, estaba un poco desilusionado por no tener nada grave. Ya me veía en el hospital con un montón de bombones y uvas y rodeado de famliares y amigos. Mamá estaría arrepentida por no haberme dejado ver más tele y papá prometería dejar de fumar. Ahora me doy cuenta de que la vida de un hipocondríaco también puede ser hermosa.

FIN

Ahora, para hacer las actividades, pulsa AQUÍ